viernes, 3 de junio de 2011

Valdor Skarth VI - Höred

Antes de empezar con el relato, me gustaría dedicárselo a un rolero que nos ha dejado hace poquito.
Angelis, este relato es para ti. 
Hasta pronto, socio...

Muchas veces había pernoctado el Capitán Cross en la tranquila aldea de Höred. Ésta se encontraba entre Glorvan, también conocida como la Ciudad  Roja debido al característico color de los ladrillos con el que sus habitantes revestían sus viviendas, y el estrecho de Nüin, donde el Capitán había atracado su navío. La estratégica ubicación de Höred generaba un tráfico constante de viajeros, y gracias a ello la pequeña aldea subsistía con la venta de ganado, monturas y los más diversos artefactos de artesanía.

domingo, 17 de octubre de 2010

Valdor Skarth V

Y la mañana llegó, y con ella el desayuno. Un suculento desayuno para el capitán que Valdor había preparado con diligencia. Estaba compuesto por un delicioso conejo asado, aromatizado con algunas hierbas que había logrado encontrar horas antes. Parecía como si quisiera preparar al grandullón para una desagradable noticia.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Debrin

Ekryz y su esposa Helina tuvieron un hijo al que pusieron por nombre Debrin. Su aspecto débil, y la piel clara, resaltaban el color azabache de sus cabellos y sus ojos, negros como la noche sin estrellas; el pequeño contemplaba el nuevo mundo que le rodeaba con mirada despierta y expresiva. Había heredado los rasgos faciales de su padre, pero su constitución no parecía provenir de la familia.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Valdor Skarth IV

Habían pasado dos semanas desde su encuentro, dos largas e interminables semanas de noches en vela escuchando los ronquidos de su compañero de viaje. Pero pronto Valdor descubrió que el no dormir tenía sus ventajas, aprovechaba para explorar ya que podía ver casi con igual claridad de noche que de día, y de paso, cazaba algún animalillo desprevenido, crudo le parecía un delicioso manjar.

domingo, 9 de mayo de 2010

Valdor Skarth III

La mañana se presentaba fresca y agradable, el terrible diluvio de la noche anterior había dejado paso al cielo despejado cuando el sol brillaba aún bajo en el horizonte. Podía oírse con claridad el canto de algunas aves que saludaban así el nuevo día. El capitán aún yacía completamente dormido en el interior de la tienda, sin percatarse de que su compañero había salido de cacería bastante temprano.