Todo empezó cuando me comunicaron que había sido elegido para la primera misión tripulada a Marte. Por fin la humanidad se había decidido a dar el gran paso, y yo tenía asiento de primera fila en la Épsilon.
Había transcurrido un día y todo iba según lo programado. De repente escuché algo. Un fino zumbido. Pronto, ese zumbido, se transformó en un dolor punzante. Cerré los ojos en un vano intento por evitar aquel sufrimiento. No sé qué ocurrió en ese instante, pero al mirar de nuevo a mi alrededor, ya no estaba en la Épsilon.
Hasta siempre... quizá.
-
Por unos u otros motivos cambiamos de vida y de costumbres, en este caso
hace ya tiempo que mi pluma se quedó olvidada en algún cajón.
Quizá un nuevo mundo ...
Hace 14 años



